miércoles, 14 de marzo de 2012

España y Europa en la taberna



En las artes escénicas el títere es el espectador, del mismo modo que en política lo son los ciudadanos.

Teatro de tres al cuatro, con maquillaje de bazar, es la historia patética y triste del déficit español. Combate a herida abierta de wrestling mediático -el que, por cierto y para el que no lo sepa, es de mentira- y de paupérrima gracia, que han escenificado los euroagrupados y los podercedentes de Europa y España, respectivamente.

Y fue que el Mr. Registrador rompió la baraja y sostuvo un golpe en la mesa que ni en los nudillos dolió a pura. El tramposo adversario, cómplice de todo, hizo de duro al estilo Lee Van Cleef, y arrojó la mesa al carajo abriéndose al duelo. El resto de jugadores, acostumbrados, se apartan sin discrección y, conociendo el final, se toman la última en la barra, en donde ríen y enseñan las Gracielas del turno de oficio.

El resto es un combate a defunción sin muerte, a risa y placer estructurado con poses de dolor. Como Lee Marvin y John Wayne en La Taberna del Irlandés.