miércoles, 25 de mayo de 2011

Carlos Jean, Filibustería a discreción. -Tiempos Modernos-

¡Mi tiempo! -que me lleva tiempo-, pensante, me adhiere desde hace un par de meses por momentos musicales/económicos que pasan por Carlos Jean. Ferrolano de alcance orondo que, guisando para comérselo, ha desarrollado un concepto muy interesante de “piratería a la inversa” con éxito tal y redundante, que su filibustería pública y legal, se ha quedado, por fama, en anécdota simple, cuando entiendo que debería ser categoría pura.

Carlos Jean, músico y productor gallego de orígen haitiano, es el genial creador de lo que se llama “El Plan B”, proyecto musical de alcance y éxito en las listas de España y que consiste en la remezcla de bases musicales aportadas “de gratis” o “por la cara” por músicos de toda España y de todas las disciplinas (trompetistas, pianistas, guitarristas...).

Su poder de convocatoria se desarrolla a través del programa de TV “El Hormiguero” de Cuatro, plataforma desde donde ha grabado desde voces acoradas (“de Conservatorio” rezaba el anuncio para la selección) a Orquestas completas (También "de Conservatorio", por supuesto) de cuerdas o viento... Grabaciones que en circunstancias normales supondrían un sobrecoste de cierta entidad (pagar el tiempo y trabajo de una orquesta entiendo que no es barato) y que a él le salen completamente gratis, para después utilizar remezclando a su antojo en el estudio y crear estupendos temas que a día de hoy, se mantienen en las listas de éxitos con cierta fuerza de resistencia y a mayor gloria de su creador.

Efectivamente, a poco que uno entienda, recoge con gracia la intención (que además no se esconde, y está expuesto y letrado en el subtítulo del proyecto: “la música no está en crisis, solo hace falta un...” -Plan B-), de hacer música con vocación de ser pirateada... ¡pirateándola antes!. Es decir, el productor que advierte que los anónimos no pagan su trabajo, en buen sentido decide... ¡no pagar el trabajo de los anónimos!, de modo tal, que obtiene músicos a voluntad y con ganas de “sonar”, sin sobrecostes de producción ¡y con toda la publicidad disponible!.

Con todo ello, la rueda de la fortuna acompaña también de modo evidente al programa de tv mencionado, que se retroalimenta con el espectáculo del proceso creativo mismo, quemando minutos de televisión en directo con un entretenimiento musical nunca visto.

Y lo mejor es que “las cuentas salen” en todas las variables de la fórmula:
1.- Productor -que ahorra costes-
2.- Músicos anónimos -Que suenan en las listas y amplían currículum-
3.- Televisión -Que minutea espectáculo en “prime time”-.

Decía entonces que pasa Carlos Jean adherido a mi tiempo pensante, porque aparentemente ha encontrado un Plan B que parece funcionar con la música. Un modo de entender el “status quo” de las artes como mercancía que no debe despreciarse y que en todo caso es un enjundioso intento de revitalización.

¡Gallego tenía que ser!


viernes, 20 de mayo de 2011

Informal alboroto contra Leviathan. (lacónica puesta)



Tienen razón. ¡Claro!. Los que sean, que no son todos, tienen razón. En su propuesta se amalgaman el desencanto, la utopía y la acción. Y comparto la esencia de la agitación, sin nombres mercantilistas y sin adherirme a recalcitrantes fonemas dictados intencionalmente (no tengo duda alguna) para perdurar por los siglos de los siglos. Son pautas que de viejas gastan.

Democracia real, o pura a cambio de la democracia esencial (o superficial) que tenemos es una permuta con nadie pero preciosa. Me gusta y comparto la “esencia” con entusiasmo.

Es evidente que el estado de las cosas políticas, su engranaje pervertido, el rodamiento sistemático que lleva, con privilegios injustos de base, sin división de poderes, con acotamientos y sin verdadera elección de representantes, merece cuando menos un golpe en la mesa de “Leviathan” y una puesta en grito, cívica, de los que somos y estamos.

Sin embargo recelo bastante o incluso mucho de los acontecimientos tal y como los conocemos.

Recelo del oportunismo con que se ejecuta el mensaje. Recelo por su evidente (evidente) politización voluntaria y elaborada (elaborada). Recelo porque no nace -entiendo-, espontánea. Recelo porque hay mucha masa sin ideas camuflada. Recelo porque la siento malintencionada, pervertidora y abstracta... Abstracción “manifiesta” en su “manifiesto”.


Recelo... y sin embargo, comparto. Recelo porque ahora hay masa, y esta nunca selecciona. Comparto porque... ¡caramba!, en el fondo tienen razón...

 ... los que sean...

viernes, 6 de mayo de 2011

Formal alboroto. Bildu según el Tribunal Constitucional


Finalmente Bildu (Sortu o Batasuna), tras un necesariamente corto proceso (para lo retorcido que normalmente es el camino que del quebranto subjetivo guía hacia la justicia), concurrirá con sus listas (254) como partido eleccionable en la inminentes elecciones municipales.

Esta “La Noticia”, que es lo mismo que decir “La Sentencia”, se aguanta o no según se mire, porque plurales son los modos de acercarse a ella, y razones no faltan a ninguno de ellos. Efectivamente la cuestión decisoria era bien dificil porque, como todo lo que lleva cariz político, lo estrictamente jurídico de algún modo acaba desdibujándose necesariamente.

En este sentido, y es lección que se enseña -y normalmente se aprende- en primero de carrera de Derecho, nuestro sistema de garantía para la protección de los derechos, está estructurado siguiendo un esquema de jerarquía en cuya cúspide se hayan el Tribunal Supremo (TS), y en últimísimo término, el Tribunal Constitucional (TC)


Ambas cimas, -si bien el TC es la última y no siempre accesible-, se mantienen en diferente naturaleza


Decía que desde primer curso de la carrera de Derecho queda perfilada una idea absoluta e intocable. El TS es órgano de Justicia de naturaleza eminentemente jurídica (miembros elegidos por el Consejo General del Poder Judicial), mientras que el TC (12 miembros, de los cuales 8 son elegidos directamente por las cámaras -normalmente mediante pactos-, 2 directamente por el Gobierno, y sólo 2 por el Consejo General del Poder Judicial) es órgano de naturaleza jurídico-política.

Desde esta vertiente de razones o estrategias políticas, quizás se pueda entender mejor la decisión final de un TC condicionado más por la premura de una realidad política en contínuo cambio estratégico que por la quietud de la justicia jurídica pura. Una dificil decisión (6 votos a favor y 5 en contra) que se enfrenta directamente a la fallada en su día y en sentido contrario  por el TS.

Por otro lado, en este asunto adquiere también importante relevancia (social, no jurídica) la opinión general de una sociedad harta de la falsedad histórica con la que este tipo de partidos, sombra evidente de un grupo terrorista, se han “paseado” con sorna por nuestra democracia. Es por tanto entendible una opinión social generalizada en contra de la tomada por el TC.

Sin embargo, más entendible, y esto es lo importante, es que nuestros órganos de decisión no tengan en cuenta a la hora de juzgar -por lo evidente de su arbitrariedad nada garantista-, las valoraciones generales que una sociedad tenga sobre aquello sometido a decisión judicial (incluyendo en este caso, la valoración conjunta que merecen los miembros de ese partido). Los jueces han de juzgar según la ley. Esto es intangible.

En definitiva, creo que a día de hoy es imposible conocer las intenciones finales de Bildu, y por tanto, es tan imposible juzgar el acierto o el error posible del TC, que sólo el tiempo, como siempre, determinará.





Es fácil ser bueno, lo dificil es ser justo.


miércoles, 4 de mayo de 2011

José Mourinho -magistral engaño público-


Con todo este montón de fútbol infutbolado ya en el recuerdo -cortinero discurso de autoprotección construído magistralmente-, podemos decir que el Sr. José Mourinho, entrenador del Real Madrid, apoyado en tres pilares fundamentales (afición, empresa, prensa), y uno accesorio (hechos reales), ha dado un lección absoluta de populismo y demagogia aplicada al deporte que ha acabado, como tantas veces en la historia, erigiendo a un líder indiscutible, gurú salvador y guía iluminado.

Y no es que el Sr. Mourinho no tenga lo que hay que tener, que lo tiene, de sabiduría, estrategia y excelencia en el conocimiento de la técnica del fútbol (básica esencia del entrenador de fútbol y que, cómo otros gurús que también puedan ser aplicados gestores en lo suyo, no le falta al bueno de José), pero lo que ahora me ocupa es lo otro, la vida externa de la esencia, lo accesorio del envoltorio convertido en fundamental, el caldo de cultivo, el medio en que se desenvuelve el paladín y que ha hecho de Mourinho, todo un cegador de masas, un mesías moderno al que seguir y creer.

Mourinho, a través de una estrategia estupendamente diseñada y ciertamente meritoria, ha utilizado los hechos reales (que se han convertido en accesorios) engrandado épicamente su victoria en la Copa del Rey, y ha escondido tergiversado y manipulado sus derrotas (la Liga queda muy lejos y ha sido eliminado de la Champions League... ¡precisamente por el mounstruo al que vino a derrotar!) de modo tal, que ha conseguido que todo el mundo señale y culpabilice sus derrotas en otro lado distinto de donde está Él, primero orientando hacia el supuesto “teatro” de los jugadores rivales (que contrarestaban con cierta pantomima, cierto -pero nada nuevo bajo el sol del fútbol-, la dureza extrema de las entradas con que habían sido concienciados los jugadores rivales) y luego a los árbitros que, desde el comienzo de temporada, (amén de otros factores como la crítica de alineaciones rivales) siempre han centrado su demagoga autodefensa.

Pero decía que esto ha sido posible con el apoyo de tres pilares fundamentales.

1.- Afición: Es evidente que los más radicales siempre encontrarán excusas. No me refiero ahora a este grupo, sino al aficionado normalmente más ponderado y que encuentra en el discurso del gurú amigo, un argumento meridianamente razonado contra el enemigo. Hablar mal de tu enemigo, de quien te cae mal, siempre despierta atención y adherencia en el oyente, que predispone siempre su creencia, porque parte de la base de una subjetividad irracional (como es el “ser” de un equipo). Un argumento suavemente razonable le sirve entonces a la afición para canalizar la fustración de la derrota ante el eterno rival. Un odio al enemigo en conjunción con un argumento meridianamente argumentable, es suficiente para que la afición repita tu mandamiento. Mourinho se apoya pues en el pilar de la subjetividad de su afición.

2.- Empresa: El Real Madrid es una empresa. Busca rentabilidad (títulos), de modo que cuando su resultado final no satisface las expectativas, debe justificar su gestión ante los socios. Sucede entonces que la empresa cae en la cuenta del discurso (del gurú que camufla su fracaso) que apunta hacia afuera y que medio convence a los socios. No hace falta utilizar más inteligencia que la media para percatarse de hacia dónde debe discursar la empresa, que de este modo -con los socios orientados hacia un mensaje que apunta a que los resultados son producto de factores externos, y no de la mala gestión- no tiene ni que justificar sus malos resultados finales con autocrítica. El sueño de cualquier director empresarial!. El discurso de la directiva entonces es evidente. Los factores externos son los que provocaron estos malos resultados. Conclusión, la afición, al escuchar a sus dirigentes, se convence todavía más. Mourinho pues, se apoya también en el pilar de la autoprotección de la Empresa.

3.- Prensa: La prensa es empresa también. La empresa busca rentabilidad ¡siempre!. En este sentido, es cuestión demostrable, que los hábitos de los lectores tienden a comprar aquel periódico que le reafirma en sus ideas. Por ello, una vez instaurada y reafirmada una “idea” (teatro, persecución arbitral) en el aficionado, y conociendo que más de la mitad de este país es del Real Madrid, es evidente que el “eco” favorable del mensaje del gurú está garantizado. Mourinho se apoya también en este tercer pilar que es el capitalismo puro.

En toda esta tramposa puesta en escena, es evidente que los hechos reales pierden su importancia sustancial y pasan a relativizarse cediendo terreno ante el discurso falsario y perturbador del Sr. José Mourinho, que obvia lo esencial y vilmente resalta lo perjudicial, y donde, y esto es lo realmente importante al fin, convierte los “sueños de ganancia” (concepto de la jurisprudencia del Tribunal Supremo que se aplica a los hipotéticos beneficios o imaginarios sueños de fortuna (...) vaguedades e incertidumbres propias de los conceptos imaginarios), en “lucro cesante” (perdida efectiva y demostrable), y todo ello con el apoyo y sostén de sus tres pilares fundamentales.

Y paso a analizar esto:

Hecho real: Expulsión POSIBLEMENTE injusta de Pepe, jugador del Real Madrid, en el partido de ida.

- Lucro cesante: Con once se habría atacado y defendido en condiciones de igualdad, mientras que con diez o se ataca o se defiende en condiciones de desigualdad (ojo!, una cosa -atacar o defender- u otra!, no las dos!, cualquiera que sepa algo de fútbol lo entiende).
- Sueños de ganancia: El Barcelona no hubiera marcado ningún gol y el partido hubiera acabado 0-0.

Hecho real: Gol de Higuaín POSIBLEMENTE mal anulado en el partido de vuelta que ponía al Real Madrid con 0-1 en la segunda parte.

- Lucro cesante: Con ese gol el Real Madrid únicamente tendría la necesidad de marcar otro gol más para EMPATAR la eliminatoria.
- Sueños de ganancia: Con ese gol, el Real Madrid hubiera pasado la eliminatoria, porque el Barcelona se hubiera puesto nervioso, y habría marcado al menos dos goles más.

En definitiva, todo este gran engaño, lo ha construido magistralmente el Señor Mourinho, que con ello, ha sabido, en primer lugar; mantener su puesto de trabajo, en segundo lugar; mantener su prestigio como entrenador ganador, y en tercer lugar; desprestigiar las victorias ajenas.

Todo líder, gurú, guía que se autoerige en superior (y la historia ofrece muchos y lamentables ejemplos de esto), detesta sobre todas las cosas y hasta el límite de la vileza, que lo derroten.

Lo siento, pero únicamente de este modo puedo entender toda esta tormenta de malsana e interesada tergiversación de la normalidad deportiva.