miércoles, 4 de mayo de 2011

José Mourinho -magistral engaño público-


Con todo este montón de fútbol infutbolado ya en el recuerdo -cortinero discurso de autoprotección construído magistralmente-, podemos decir que el Sr. José Mourinho, entrenador del Real Madrid, apoyado en tres pilares fundamentales (afición, empresa, prensa), y uno accesorio (hechos reales), ha dado un lección absoluta de populismo y demagogia aplicada al deporte que ha acabado, como tantas veces en la historia, erigiendo a un líder indiscutible, gurú salvador y guía iluminado.

Y no es que el Sr. Mourinho no tenga lo que hay que tener, que lo tiene, de sabiduría, estrategia y excelencia en el conocimiento de la técnica del fútbol (básica esencia del entrenador de fútbol y que, cómo otros gurús que también puedan ser aplicados gestores en lo suyo, no le falta al bueno de José), pero lo que ahora me ocupa es lo otro, la vida externa de la esencia, lo accesorio del envoltorio convertido en fundamental, el caldo de cultivo, el medio en que se desenvuelve el paladín y que ha hecho de Mourinho, todo un cegador de masas, un mesías moderno al que seguir y creer.

Mourinho, a través de una estrategia estupendamente diseñada y ciertamente meritoria, ha utilizado los hechos reales (que se han convertido en accesorios) engrandado épicamente su victoria en la Copa del Rey, y ha escondido tergiversado y manipulado sus derrotas (la Liga queda muy lejos y ha sido eliminado de la Champions League... ¡precisamente por el mounstruo al que vino a derrotar!) de modo tal, que ha conseguido que todo el mundo señale y culpabilice sus derrotas en otro lado distinto de donde está Él, primero orientando hacia el supuesto “teatro” de los jugadores rivales (que contrarestaban con cierta pantomima, cierto -pero nada nuevo bajo el sol del fútbol-, la dureza extrema de las entradas con que habían sido concienciados los jugadores rivales) y luego a los árbitros que, desde el comienzo de temporada, (amén de otros factores como la crítica de alineaciones rivales) siempre han centrado su demagoga autodefensa.

Pero decía que esto ha sido posible con el apoyo de tres pilares fundamentales.

1.- Afición: Es evidente que los más radicales siempre encontrarán excusas. No me refiero ahora a este grupo, sino al aficionado normalmente más ponderado y que encuentra en el discurso del gurú amigo, un argumento meridianamente razonado contra el enemigo. Hablar mal de tu enemigo, de quien te cae mal, siempre despierta atención y adherencia en el oyente, que predispone siempre su creencia, porque parte de la base de una subjetividad irracional (como es el “ser” de un equipo). Un argumento suavemente razonable le sirve entonces a la afición para canalizar la fustración de la derrota ante el eterno rival. Un odio al enemigo en conjunción con un argumento meridianamente argumentable, es suficiente para que la afición repita tu mandamiento. Mourinho se apoya pues en el pilar de la subjetividad de su afición.

2.- Empresa: El Real Madrid es una empresa. Busca rentabilidad (títulos), de modo que cuando su resultado final no satisface las expectativas, debe justificar su gestión ante los socios. Sucede entonces que la empresa cae en la cuenta del discurso (del gurú que camufla su fracaso) que apunta hacia afuera y que medio convence a los socios. No hace falta utilizar más inteligencia que la media para percatarse de hacia dónde debe discursar la empresa, que de este modo -con los socios orientados hacia un mensaje que apunta a que los resultados son producto de factores externos, y no de la mala gestión- no tiene ni que justificar sus malos resultados finales con autocrítica. El sueño de cualquier director empresarial!. El discurso de la directiva entonces es evidente. Los factores externos son los que provocaron estos malos resultados. Conclusión, la afición, al escuchar a sus dirigentes, se convence todavía más. Mourinho pues, se apoya también en el pilar de la autoprotección de la Empresa.

3.- Prensa: La prensa es empresa también. La empresa busca rentabilidad ¡siempre!. En este sentido, es cuestión demostrable, que los hábitos de los lectores tienden a comprar aquel periódico que le reafirma en sus ideas. Por ello, una vez instaurada y reafirmada una “idea” (teatro, persecución arbitral) en el aficionado, y conociendo que más de la mitad de este país es del Real Madrid, es evidente que el “eco” favorable del mensaje del gurú está garantizado. Mourinho se apoya también en este tercer pilar que es el capitalismo puro.

En toda esta tramposa puesta en escena, es evidente que los hechos reales pierden su importancia sustancial y pasan a relativizarse cediendo terreno ante el discurso falsario y perturbador del Sr. José Mourinho, que obvia lo esencial y vilmente resalta lo perjudicial, y donde, y esto es lo realmente importante al fin, convierte los “sueños de ganancia” (concepto de la jurisprudencia del Tribunal Supremo que se aplica a los hipotéticos beneficios o imaginarios sueños de fortuna (...) vaguedades e incertidumbres propias de los conceptos imaginarios), en “lucro cesante” (perdida efectiva y demostrable), y todo ello con el apoyo y sostén de sus tres pilares fundamentales.

Y paso a analizar esto:

Hecho real: Expulsión POSIBLEMENTE injusta de Pepe, jugador del Real Madrid, en el partido de ida.

- Lucro cesante: Con once se habría atacado y defendido en condiciones de igualdad, mientras que con diez o se ataca o se defiende en condiciones de desigualdad (ojo!, una cosa -atacar o defender- u otra!, no las dos!, cualquiera que sepa algo de fútbol lo entiende).
- Sueños de ganancia: El Barcelona no hubiera marcado ningún gol y el partido hubiera acabado 0-0.

Hecho real: Gol de Higuaín POSIBLEMENTE mal anulado en el partido de vuelta que ponía al Real Madrid con 0-1 en la segunda parte.

- Lucro cesante: Con ese gol el Real Madrid únicamente tendría la necesidad de marcar otro gol más para EMPATAR la eliminatoria.
- Sueños de ganancia: Con ese gol, el Real Madrid hubiera pasado la eliminatoria, porque el Barcelona se hubiera puesto nervioso, y habría marcado al menos dos goles más.

En definitiva, todo este gran engaño, lo ha construido magistralmente el Señor Mourinho, que con ello, ha sabido, en primer lugar; mantener su puesto de trabajo, en segundo lugar; mantener su prestigio como entrenador ganador, y en tercer lugar; desprestigiar las victorias ajenas.

Todo líder, gurú, guía que se autoerige en superior (y la historia ofrece muchos y lamentables ejemplos de esto), detesta sobre todas las cosas y hasta el límite de la vileza, que lo derroten.

Lo siento, pero únicamente de este modo puedo entender toda esta tormenta de malsana e interesada tergiversación de la normalidad deportiva.

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