viernes, 20 de mayo de 2011

Informal alboroto contra Leviathan. (lacónica puesta)



Tienen razón. ¡Claro!. Los que sean, que no son todos, tienen razón. En su propuesta se amalgaman el desencanto, la utopía y la acción. Y comparto la esencia de la agitación, sin nombres mercantilistas y sin adherirme a recalcitrantes fonemas dictados intencionalmente (no tengo duda alguna) para perdurar por los siglos de los siglos. Son pautas que de viejas gastan.

Democracia real, o pura a cambio de la democracia esencial (o superficial) que tenemos es una permuta con nadie pero preciosa. Me gusta y comparto la “esencia” con entusiasmo.

Es evidente que el estado de las cosas políticas, su engranaje pervertido, el rodamiento sistemático que lleva, con privilegios injustos de base, sin división de poderes, con acotamientos y sin verdadera elección de representantes, merece cuando menos un golpe en la mesa de “Leviathan” y una puesta en grito, cívica, de los que somos y estamos.

Sin embargo recelo bastante o incluso mucho de los acontecimientos tal y como los conocemos.

Recelo del oportunismo con que se ejecuta el mensaje. Recelo por su evidente (evidente) politización voluntaria y elaborada (elaborada). Recelo porque no nace -entiendo-, espontánea. Recelo porque hay mucha masa sin ideas camuflada. Recelo porque la siento malintencionada, pervertidora y abstracta... Abstracción “manifiesta” en su “manifiesto”.


Recelo... y sin embargo, comparto. Recelo porque ahora hay masa, y esta nunca selecciona. Comparto porque... ¡caramba!, en el fondo tienen razón...

 ... los que sean...

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