miércoles, 26 de octubre de 2011

El miedo al vacío y Xavi



Es la horrenda expectativa de muerte en la novación la causa de todo esto, no la ausencia de imaginación o de tiempo. ¡“Fordización”! Que se impone a buen ritmo en todo lo que huela a dinero.

Paso primero del capitalismo en aquella revolución... ¡Ah! la producción en cadena que aceleró los tiempos de la Revolución Industrial.

Y aquí vamos, tantos después, con “fordización” aplicada al mundo de las artes o la comunicación, que enemiga del encanto romántico de lo nuevo, pesa como losa y aplasta lo imaginado no resuelto en los caminos estos del tráfico rodado de lo que dicen Capitalismo.

Allí, en donde impera el fluyente dinero, no están para “pifostios improvisados” o derivación al vacío -Que en el mercado es equivalente a lo no común o ya conocido-.

¡Es este mundo occidentalizado el de los mercados, Gorgias! Ahora todos los sabemos, que no son dueños, pero si señores -Al modo feudal-. Es por ello que los mercados, lo que sea que sea... ¡Titiriteros! rigen las decisiones en el lugar aquel que sea que la afluencia de capital es capital. Mercados... números sin alma... Que no saben reaccionar ante un producto que no sea producto... exactamente...

A este grano con forma de pozo pentagonal Gorgias, ¿Qué le aplico, un tres, un interés o lo dejo estar?

Al grano -sin forma de pozo-.

En el horizonte temporal del capital, hay ahora -entre tantas artimañas- una biografía peliculada sobre la vida y obra del fundador de Apple. O lo que es lo mismo, mercadeo sobre el dinero hipotético -después y antes hipotecado- del biopic de Steve Jobs. En Hollywood, que es industria ya revolucionada, el dinero siempre es el motivo, más que el arte. Y el mercado hace sus cuentas del “miedo al vacío”:

Informática + Biopic x Éxito = Guionista de La Red Social ¡Evidentemente!

“No es país para improvisaciones”, o como se diría en España, “No habrá paz para los que improvisen”.

¡Aquí también! 

Titular de un partido de fútbol de 90 minutos:

El Mundo: “Ante las dudas, Xavi”
El País: “En la sequía, Xavi”

Evidentemente.

martes, 25 de octubre de 2011

Un día de embelecos, por ejemplo...



Es lo que nos va dejando el tiempo.

Aquellos acontecimientos en Libia, por ejemplo, dando muerte a ese, que ya es aquel aquí, a quien nunca se temió y poco se cuestionó... Hasta que el mundo civilizado y noble de occidente, defensor de derechos humanos, instigador de déspotas y muchas cosas más, quiso seguir por allí su camino del tesoro negro. 

Ese salvajismo público, nada extraño, es un fracaso más de la humanidad. Otro.

Y esa fina línea, por ejemplo, que separa lo propio de lo extraño y que los asesinos terroristas han cruzado indemnes, sin que nadie recuerde que muchos quedan -todos- por atender a la Justicia.

Porque en la cárcel sobran malos con mala suerte y faltan muchos de aquellos otros.

A donde vas humo, sin tiempo. No lo sé, en donde quedo es siempre instante.  

lunes, 10 de octubre de 2011

¡Ustedes pertenencen al Género Humano!



Cartas de un hombre muerto” es una película de 1986  dirigida por Konstantin Lopushansky y que incide en la común pesadilla nada fantasmal de un apocalipsis derivado de una futura autodestrucción de la humanidad en su arbitraria explotación de la energía nuclear.

Relacionado aquí con esta pesadilla imaginada (y transitando por ella), es la realidad del pasado viernes 7 de Octubre de este 2011, cuando se publicaba en el BOE la inquietante normativa Real Decreto 1308/2011, de 26 de septiembre, sobre protección física de las instalaciones y los materiales nucleares, y de las fuentes radiactivas, y que en realidad es una puesta al día del Real Decreto 158/1995, de 3 de febrero, sobre protección física de los materiales nucleares y una “obligación” derivada de la Convención de la ONU sobre la protección física de los materiales nucleares de 2005. 


Película y Real Decreto producen escalofríos.


 La inquietud me viene, irremediablemente, al ver el filme aquel, aún siendo ficción, pero también, y quizás "sobre todo" al entender la normativa esta... Pues no se trata de proteger a la humanidad de posibles fallos en las centrales nucleares o bases de almacenamiento nuclear (Otras normas se ocupan de esto), ni se trata de obligar a los Estados a que no empleen como armas los recursos nucleares (Hipótesis hecha realidad/ficción en la película), sino de proteger a la humanidad de sus excepciones y volubilidades, es decir, de sus propios géneros conjuntados y enajenados en terroristas que planteen ataques sobre las explotaciones nucleares.


Esto, que parece tan lejos de los sentidos humanos, no parece nada lejos, sin embargo, de las intenciones terroristas según se deduce de la lectra de la Exposición de Motivos de dicho Real Decreto, en el que se afirma que existe una clara “preocupación por el incremento del terrorismo internacional” y lo que se pretende con la norma es “evitar los peligros que podrían plantear el tráfico, la apropiación y el uso ilícito de materiales nucleares, así como el sabotaje de materiales nucleares e instalaciones nucleares”.

Pesadilla imginada y realidad, fundidas en un fin de semana en el que me vi impotente. 
Tanto ¡y no más! ¡y esto es muy escalofriante!, como aquellos otros humanos que escribían las siguientes letras.

"Ante nosotros se abre un camino 
de progreso, felicidad y conocimiento.
¿Acaso preferimos la destrucción 
sólo porque no podemos dejar de lado nuestras disputas?
Nos dirigimos a todos:
¡Ustedes pertenecen al género humano!
¡Olvídense de todo lo demás!”