martes, 10 de enero de 2012

2012... ¡Hay que ir acabando!



Preferimos saber cuando. Un mundo previsible es menos estresante. En este sentido, el 2012 es la fecha y a ella se refiere el apocalipsis. Una vez pasado, todo pasa si no pasa, y el peligro queda fuera.

Esta deriva de profecías del caos que atenderemos mientras dure el año, no es más que una tontería para quien, como yo, no piensa en el destino como posible o real, sino como algo fabulador, como un modo vistoso de aceptar la muerte: Un bonito artificio de consuelo.

Sin embargo, hay que decantar cierto aplauso, aunque sea y se escriba desde el sarcasmo, a los Srs. Mayas y sus cosas, que evidentemente pueden confundir en las cuentas unos años de más o de menos -Evidente concesión esta, porque el cálculo a gran escala y sin fórmulas científicas no debe ser cosa fácil- pero que en nada se engañan si acercamos las épocas y no los años, y advertimos que esta, efectivamente, es una época de cambio.

No es el fin del mundo como tierra, mar y aire en el universo (al menos nada apunta a semejante desastre) pero si es verdad que el mundo, tal y como lo hemos visto, se acaba.

Esto lo han dicho todos los que mandan en la apariencia y en el momento.

Sean las “revueltas árabes”, la lucha por las fuentes de energía, las guerras interesadas, la burbuja inmobiliaria, las primas de riesgo, las economías emerjentes, las sumergentes y demás cuestiones del momento las que sintomatizan la única realidad casi objetiva:

Estamos en el año 2012 y el mundo está cambiando.

Pues tenían razón los Mayas... Y además avisaron con tiempo.

martes, 13 de diciembre de 2011

Cal


En esa colina de pausada cuesta, rascan los vecinos mineros con la ayuda de máquinas, y se adentran en su interior enseñando el corazón blanco de la tierra caliza.
Aquellos serpentean un camino que suben y bajan tantas veces al día para conseguir la prima del negocio.
La montaña nació apenas a 500 metros de dónde él vive ahora. Esta circunstancia de proximidad, llegó al entendimiento casi un año después y concluyó entonces, que el agua menguante que salía del grifo, era más que eso...

- ¡Quizás topaba con restos de cal indisolubles en el filtro!

 Fue por esto que, desmontando las articulaciones del aparato, confirmó el motivo y quitó luego las arenas de cal, que juntas se habían arrimado en los espacios de tránsito.
Entonces disfrutó de un torrente de agua que, caudalosa, se vertía de nuevo con vigor... Discreccionalmente.

miércoles, 26 de octubre de 2011

El miedo al vacío y Xavi



Es la horrenda expectativa de muerte en la novación la causa de todo esto, no la ausencia de imaginación o de tiempo. ¡“Fordización”! Que se impone a buen ritmo en todo lo que huela a dinero.

Paso primero del capitalismo en aquella revolución... ¡Ah! la producción en cadena que aceleró los tiempos de la Revolución Industrial.

Y aquí vamos, tantos después, con “fordización” aplicada al mundo de las artes o la comunicación, que enemiga del encanto romántico de lo nuevo, pesa como losa y aplasta lo imaginado no resuelto en los caminos estos del tráfico rodado de lo que dicen Capitalismo.

Allí, en donde impera el fluyente dinero, no están para “pifostios improvisados” o derivación al vacío -Que en el mercado es equivalente a lo no común o ya conocido-.

¡Es este mundo occidentalizado el de los mercados, Gorgias! Ahora todos los sabemos, que no son dueños, pero si señores -Al modo feudal-. Es por ello que los mercados, lo que sea que sea... ¡Titiriteros! rigen las decisiones en el lugar aquel que sea que la afluencia de capital es capital. Mercados... números sin alma... Que no saben reaccionar ante un producto que no sea producto... exactamente...

A este grano con forma de pozo pentagonal Gorgias, ¿Qué le aplico, un tres, un interés o lo dejo estar?

Al grano -sin forma de pozo-.

En el horizonte temporal del capital, hay ahora -entre tantas artimañas- una biografía peliculada sobre la vida y obra del fundador de Apple. O lo que es lo mismo, mercadeo sobre el dinero hipotético -después y antes hipotecado- del biopic de Steve Jobs. En Hollywood, que es industria ya revolucionada, el dinero siempre es el motivo, más que el arte. Y el mercado hace sus cuentas del “miedo al vacío”:

Informática + Biopic x Éxito = Guionista de La Red Social ¡Evidentemente!

“No es país para improvisaciones”, o como se diría en España, “No habrá paz para los que improvisen”.

¡Aquí también! 

Titular de un partido de fútbol de 90 minutos:

El Mundo: “Ante las dudas, Xavi”
El País: “En la sequía, Xavi”

Evidentemente.

martes, 25 de octubre de 2011

Un día de embelecos, por ejemplo...



Es lo que nos va dejando el tiempo.

Aquellos acontecimientos en Libia, por ejemplo, dando muerte a ese, que ya es aquel aquí, a quien nunca se temió y poco se cuestionó... Hasta que el mundo civilizado y noble de occidente, defensor de derechos humanos, instigador de déspotas y muchas cosas más, quiso seguir por allí su camino del tesoro negro. 

Ese salvajismo público, nada extraño, es un fracaso más de la humanidad. Otro.

Y esa fina línea, por ejemplo, que separa lo propio de lo extraño y que los asesinos terroristas han cruzado indemnes, sin que nadie recuerde que muchos quedan -todos- por atender a la Justicia.

Porque en la cárcel sobran malos con mala suerte y faltan muchos de aquellos otros.

A donde vas humo, sin tiempo. No lo sé, en donde quedo es siempre instante.  

lunes, 10 de octubre de 2011

¡Ustedes pertenencen al Género Humano!



Cartas de un hombre muerto” es una película de 1986  dirigida por Konstantin Lopushansky y que incide en la común pesadilla nada fantasmal de un apocalipsis derivado de una futura autodestrucción de la humanidad en su arbitraria explotación de la energía nuclear.

Relacionado aquí con esta pesadilla imaginada (y transitando por ella), es la realidad del pasado viernes 7 de Octubre de este 2011, cuando se publicaba en el BOE la inquietante normativa Real Decreto 1308/2011, de 26 de septiembre, sobre protección física de las instalaciones y los materiales nucleares, y de las fuentes radiactivas, y que en realidad es una puesta al día del Real Decreto 158/1995, de 3 de febrero, sobre protección física de los materiales nucleares y una “obligación” derivada de la Convención de la ONU sobre la protección física de los materiales nucleares de 2005. 


Película y Real Decreto producen escalofríos.


 La inquietud me viene, irremediablemente, al ver el filme aquel, aún siendo ficción, pero también, y quizás "sobre todo" al entender la normativa esta... Pues no se trata de proteger a la humanidad de posibles fallos en las centrales nucleares o bases de almacenamiento nuclear (Otras normas se ocupan de esto), ni se trata de obligar a los Estados a que no empleen como armas los recursos nucleares (Hipótesis hecha realidad/ficción en la película), sino de proteger a la humanidad de sus excepciones y volubilidades, es decir, de sus propios géneros conjuntados y enajenados en terroristas que planteen ataques sobre las explotaciones nucleares.


Esto, que parece tan lejos de los sentidos humanos, no parece nada lejos, sin embargo, de las intenciones terroristas según se deduce de la lectra de la Exposición de Motivos de dicho Real Decreto, en el que se afirma que existe una clara “preocupación por el incremento del terrorismo internacional” y lo que se pretende con la norma es “evitar los peligros que podrían plantear el tráfico, la apropiación y el uso ilícito de materiales nucleares, así como el sabotaje de materiales nucleares e instalaciones nucleares”.

Pesadilla imginada y realidad, fundidas en un fin de semana en el que me vi impotente. 
Tanto ¡y no más! ¡y esto es muy escalofriante!, como aquellos otros humanos que escribían las siguientes letras.

"Ante nosotros se abre un camino 
de progreso, felicidad y conocimiento.
¿Acaso preferimos la destrucción 
sólo porque no podemos dejar de lado nuestras disputas?
Nos dirigimos a todos:
¡Ustedes pertenecen al género humano!
¡Olvídense de todo lo demás!”

domingo, 25 de septiembre de 2011

Los neutrinos y los équidos


Y superlúcidos llegaron los Neutrinos.

 Inexplicables "cosas" que veloces se mueven y que se hicieron, con fortuna, un destacado lugar en los medios de la Tierra -madre naturaleza o Dios- Como viajeros rápidos que alcanzaron por sorpresa el cénit de popularidad mediática el pasado viernes.

Los neutrinos... esos desconocidos "cosos", ciencia en estado puro, que desafiando las velocidades de lucero, traspasaron también la pleura periodística de esta fauna homínida que suma noticias del tres, y multiplica las del dos. Cuestión de rara puesta en este mundo que avanza por la investigación y el trabajo, y que salda por la devoción y el ocio. Rara, rara esta sociedad fallida.

Pero pasa que bajo el aburrido manto complejo de la ciencia, hay paja para los équidos que somos.
Viajar en el tiempo es esa apetitosa brizna alimenticia de fácil digestión. Star Treck y H. G. Welles son fantástico y digerible forraje.

Esa ensoñación fabulosa del viaje temporal -cada quien sabrá para qué- activa el interés de los que somos idiotas de la esencia, y por eso ésta (la noticia) de aquéllos (los Neutrinos). En el fondo, los idiotas que somos evidenciamos que somos víctimas cuando no entendemos nada del mundo tal y como ha sido descubierto. Heridos ignorantes, fruto maduro de la vacía evolución.

Por ello, aunque lo que sean los “cosos” y lo que supongan, interpreten y teoricen los científicos, se desplace -a velocidad de la luz o no- por otros caminos más interesantes y prioritarios para el planeta y la evolución de la humanidad, sólo los viajes en el tiempo y equivalentes, harán publicidad de la ciencia pura. Y seguiremos sin entenderla, porque así de raro gira este mundo en el que el los équidos mandan y exigen su porción de paja a sus dueños verdaderos.

domingo, 12 de junio de 2011

Mi enfermo estado decadente


Desde un tiempo hacia este, se adhiere a mi entendemiento un cosquilleo -dicen que mental- que me aproxima al horizonte -entonces, todavía imaginado-, de un lugar vacío y estéril. Un lugar de abandono virtual, ahora que se rompe la pleura paralela de la realidad. La carente aristrocacia -entendida en el sentido que le daba Ortega- y la campante -a-, casi hasta el astío, masa, aproximan una nueva realización de la mediocridad, el atrevimiento y la desmesura imponderada, que invita a la desesperanza.

Falta la aristocracia intelectual en sí misma, enjundiosa en lo que piensa, metódica en lo que hace, ponderada en lo que ejecuta, objetiva en la comparación, analítica en los problemas, acertada en la gestión... y sabia en su fin... ¡falta!.

La falta del bien escaso, en este caso la virtud, la corrige el sistema con la vertebración de masa en donde debería haber aristocracia, y de ahí que se amalgama la mediocridad hasta la cúspide del sistema. Con otro nombre, pero sin eminencia.

España hoy es masa, no pueblo, acercándose a el peligroso umbral del desmoronamiento.

Porque vi a un partido político (PP), con disposición de gobierno, cuestionar a la más alta instancia judicial del Estado que es el Tribunal Constitucional (TC), lo que es cuestión no ya del Estado de Derecho mismo, pilar intocable -¡pilar!, cimiento, sostén o base- de todo país, estado o nación estable, sino que es cuestión del Estado en sí mismo considerado, por ser la Constitución (TC)- la fuente de su organización, su sangre.

Toda fase posterior, requiere de una anterior. No respetar ahora las decisiones de los jueces, es el comienzo para no cumplirlas luego.

Porque vi a una masa encendida que no respeta ya a la clase política (otro pilar, otra base, otro cimiento) y que además desafía al orden público con manierismo pacifista embaucador y peligroso. Porque el desencanto, que comparto, debe ser -y así va la proclama-, sobre el modo de ejecutar un algo (democracia), y no contra ese algo, como sucede cuando ante las tomas de posesión de los cargos políticos elegidos por el pueblo y respetando las normas, esto es, bajo el amplio paraguas de la legalidad, se suceden los insultos, la agitación, los abucheos e incluso el lanzamiento de objetos sobre los que, con más o menos moralidad, pero respetando la ley, van a ser los representantes del pueblo.

Veo a una masa amante de un amor, desencantada por el trato recibido a ese amor... pero matándolo ella misma -Amorcidio-. Sólo así se entiende la imposición por la violencia (La violencia de iure, no se reduce a la mera acción, y también un determinado comportamiento, incluso pasivo puede -y debe- considerarse violencia), de obligar a que el Estado soporte y consienta bajo la coacción pervertida de la tacha antidemocrática, la realización efectiva de la ilegalidad.

Porque vi el inicio de la agitación más peligrosa de todas y que sólo se da en los Estados fallidos. Desmarcarse de forma continuada contra la labor policial, también en los medios (sobre todo en los medios), enfrentarse sistemáticamente a ella, desafiarla, envilecerla, etc... es debilitar hasta el peligro la única institución -Que la fortuna nos protega de la militar- que garantiza el orden efectivo en un sitio tal en el que el hombre devora a el hombre.

La fragilidad de nuestro Estado decadente, es la debilidad de nuestra estirpe. Falta excelencia. Lo frágil se cuida y se repara, no se agita. La sociedad está enferma y ninguna palabra sana. Ojalá no se precise de aquella nefasta cura que decía Ortega: “... será preciso que sufra en su propia carne las consecuencias de su desviación moral.” y sin embargo, por desgracia, “Así ha acontecido siempre.”