lunes, 14 de febrero de 2011

Chad. La alteración de un sueño.

En el estremecido subconsciente, una palabra entendía repetida: Chad. Chad. Chad. Como un sinfín eterno.

Y sin dormir ni despertar, en el limbo desvanecido por la penumbra, sin dominio en la forma ni en el modo en que a mí regresaba, repetía en mi adentro entusiasmado, Chad. Chad. Chad.

Y cuando me hube en pie erguido, ya amanecido por el tiempo, solazado y despierto, otra vez me retumbaba en los adentros Chad. Chad. Chad.

Y en esta nueva dimensión de perversa artimaña sobrehumana, de naturaleza inconclusa y etérea, me hallo en asombro extraviado... Sin derrotero que sacie el desorden.

Y me refugio en lo cotidiano con las señas reconocibles del paso... pero vuelve tenue, Chad. Chad. Chad.

Y no rehuyo del reclamo. Sereno el flujo y lo entiendo entonces incitado a la conciencia del lugar.

Y me detengo un instante en la conclusión, rehago mi sosiego y acompasado por la razón en-vuelta, me satisfago en... Chad (Chad. Chad).

Y en lo insustancial de mi búsqueda no concluyo nada que abonance mi realidad.

Tan sólo Chad. Chad. Chad. Como un sinfín eterno...

Nota: Incisiones.

martes, 8 de febrero de 2011

Amanecer en el Estado de Derecho debe ser posible

"Batasuna" presenta nueva candidatura para las próximas elecciones municipales y esa es la noticia política del momento porque, en esta ocasión, en declaraciones públicas de sus militantes, se condena explícitamente la violencia de ETA. Esta anómala circunstancia diseña un panorama nuevo incitador para que los poderes establecidos actúen en consecuencia, porque cuando la quietud ya no es suficiente, lo propio es actuar. Ahora bien, la actuación de un Estado de orden, requiere siempre de una previa asunción procedimental, un cauce que la guíe, y es ahí que el camino a tomar en la actuación misma, lejos de ser evidente, es claramente oscuro y confuso.

El reconocimiento de Batasuna -Ahora “Sortu”- y su posible aceptación en el sistema, no es cuestión baladí. Más bien digo que es una prueba de alcance que debe hacer vibrar los resortes de la democracia española misma, construídos a través de un sistema justo basado en el Estado de Derecho, y comprobar su madurez, fiabilidad y flexibilidad.

Desde la efectiva, hasta ahora, Ley de partidos de 2002 -que en esencia y muy someramente lo digo, exigía para conformar un partido político legal en España, su constitucionalidad en general, y su respeto a los principios democráticos en particular- hasta ahora, el conjunto de las fuerzas demócratas, seguramente convencidos por la certeza de la imposibilidad misma de su asunción por los “batasunos”, se agrupaban haciéndose fuertes en torno a la negación y condena expresa de la violencia como premisa mayor -y única- para el juego electoral, dejando fuera de juego a quienes no lo hicieran.

Esta praxis, que ha devenido en rutinaria -y efectiva- actuación, había sido suficiente en los últimos tiempos y después de un período de incertidumbre, para eliminar del juego político a aquellos que llaman “brazo político de ETA” de tal suerte que, acompañado esto de una inflexible actuación policial procediendo a la detención de decenas de terroristas, la banda se había debilitado casi hasta su desaparición.

Estábamos en el caso de que la banda, o lo que de ella queda, había anunciado recientemente un alto el fuego que ahora se recodifica como paso primigenio en el diseño de la estrategia de los que van a por lo mismo de siempre.

Sin embargo, y por eso decía que es una situación novedosa que pone a prueba el mismo Estado de Derecho Español, es evidente que la condena explícita de la violencia de ETA que ha resuelto su militancia de modo público, es un evidente paso hacia adelante que merece cierta consideración.

Decía que el procedimiento es oscuro, porque en los adentros todos sabemos la hendidura del partido, su tallo y su sabia, porque la sombra del pasado reciente es alargada y ello merma la cantidad y la calidad de la confianza. Pero, tenemos un envés que es el sistema de libertades, un envés que son los cimientos que han soportado estos años nuestro Estado de Derecho, el cual -y gracias- no puede ya actuar por fuerza o ajeno a las normas, por lo que aún con las consecuencias que pueda tener y que todos tememos, sólo la ley debe aplicarse. Y en la aplicación de la ley, en último término, siempre están los jueces...

Nuestro sistema judicial, garantista de las libertades públicas, jugará en su caso el dificil papel, en su caso, de decidir. En este sentido, la Asociación Profesional de la Magistratura aboga por la ilegalidad del nuevo partido. La base argumental reside en que las condenas a la actuación terrorista de ETA, no deben circunscribirse al futuro, sino que deben abarcar todas las actuaciones, también las del pasado, de la banda. Además, la simple aparición en el listado de militantes de antiguos miembros de partidos ilegalizados, como el caso del ex responsable de Batasuna Rufi Etxeberria, sería suficiente para su ilegalización.

Otros, inciden en el salto cualitativo de lo que parece una importante adherencia a los principios democráticos que debe obtener una respuesta faborable. Yo me incluyo entre los que piensan de este modo.

Ahora, como siempre en la vida, toca esperar.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Los parásitos y EEUU


A pesar de que el atrevimiento no lo remedio, en esta ocasión prudente lo escondo. Y es igual... y que igual da, porque al fin nada cambia, pero en un arrebato de honestidad y como decía, lo escondo.

Recuerdo como ejemplo magistral para cultivar la comprensión de las cosas que nos rodean -ejemplo que me pertenece ya porque al fin lo reaprendí en muchas ocasiones-, aquel que hablaba de un perro y sus parásitos.

Lo digo en rudo trazo: Los parásitos habitantes en el cuerpo de un perro, no pueden tomar conciencia, por su tamaño y por sus limitaciones evidentes, de su situación. Viven, se desarrollan y mueren en “un cuerpo” que podría ser para ellos cualquier cosa. Solamente aquel parásito que, aventurero temerario se dispusiera a trepar por un pelo del animal conquistando la cima del mismo, podría llegar a ver que “su mundo” real, es el cuerpo de un perro. Sólo subiendo hasta arriba, podría ver el donde.

Este ejemplo, en todas sus vertientes de bosques, montañas... ilustran a la perfección una misma idea: Las cosas, para ser comprendidas, necesitan ser vistas desde una perspectiva de complitud, desde una generalidad. Hablaba Ortega y Gasset, creo que en el mismo sentido, de que si pudiéramos ver en un período de tiempo rápido (supongamos 1 min) la historia de los últimos 500 años de España, se vería la perfecta puesta de su decadencia. Fracaso histórico que la lentitud adherida al propio y natural devenir del tiempo, nos impediría ver.

Esta incisión deviene escrita ahora porque desde muchos frentes se habla de lo que llaman “La rebelión de los países árabes”... Primero Túnez, ahora Egipto... Yemen, Jordania... Quizás chapurreando notas desafinadas de democracias y libertades panaceas de maldades y coacciones... Otros hacen cuentas árabes que salen al islam recalcitrante e inquisidor. Y sobre el confuso manto -Amén de las redes sociales... (ja!)- EEUU, que ya declara, que ya apunta “salvadores”, que pide dando y que da pidiendo...

Yo, en todo caso, escondo mi atrevimiento, claro... al fin, apenas si somos parásitos en un cuerpo.

lunes, 17 de enero de 2011

Mi cabeza en quietud

 Y pasó que un día mi cabeza, de improviso, y sin respeto aparente a mi persona, comenzó a moverse a su voluntad, a veces con movimientos inesperados y fugaces, a veces con parsimonia tendenciosa y cansina...Una vuelta, y otra vez al sitio... Tranquilidad por unas horas, y movimiento fugaz a la derecha... Un par de horas y... otra vuelta, lenta...
La inquietud indómita del primer momento degeneró luego sumisa ante la nueva situación. Siempre inconclusos, los giros formaban ya en lo cotidiano.
Es cierto que la precipitación de la vida supone para las cabezas una asimilación de contenidos casi siempre inesperados. Hoy la crisis económica y la demagogia de congreso, la ausencia de humos, los planteamientos culturales absurdos, la doctrina y la jurisprudencia, las liturgias diarias y los proyectos olvidados que reclaman la atención de los futuros, las ganas de no faltar y las faltas con ganas. Más y más...
Mi cabeza ahora está apática porque aprendí a no saturarla, a tomarme las cosas sin emoción y ella lo agradece... ¡Incluso pesa menos!. Y aunque a veces quiera algún quebradero, al menos ya no da vueltas.  

lunes, 10 de enero de 2011

Nos curamos en salud!

No empaqueto mi vicio porque no lo tengo, -el que refiero digo-. No lo tengo por cuestiones ajenas a mi voluntad -supongo- porque nunca me vi en la disyuntiva de tener que resistir a la tentación. Nunca la tuve. Es virtud -nuevamente supongo-, a pesar de que todo vicio alcanza satisfacción por definición, y esa tampoco la alcancé... evidentemente. Es virtud porque no me juego la salud, en todo caso.


Con la Ley de medidas frente al tabaquismo -antitabaco, ¡bien alto!- los bares ya no apestan a humo -quizás ahora apesten con olores antes camuflados tras la cortina- y los no fumadores, por fin dejamos de molestar a los fumadores... y digo bien.


La perversión del status pre-ley así distribuía los papeles.


El fumador educado, si acaso y el mejor de ellos, sacaba el pitillo mechero en ristre y preguntaba por sistema y consciente de la mala educación de una respuesta negativa si molestaba el fumar. Claro, disyuntiva que era perversión, porque el no humeante compañero advertía, por no romper el filo de bienestar conversacional, que ni por asomo, aunque callara por el pulmón... A los no fumetas, nos quedaban dos formas de estar en conversación: Petardo que no, o buen rollo que sí...


Bien por la Ley entonces. Ahora ya no hay razón para incordiar una buena fumata. Menos es más. Ahora es la oportunidad de cultivar el buenrollismo.


-Que pena, amigo, que tengas que salir...


Y nos curamos en salud!