domingo, 25 de septiembre de 2011

Los neutrinos y los équidos


Y superlúcidos llegaron los Neutrinos.

 Inexplicables "cosas" que veloces se mueven y que se hicieron, con fortuna, un destacado lugar en los medios de la Tierra -madre naturaleza o Dios- Como viajeros rápidos que alcanzaron por sorpresa el cénit de popularidad mediática el pasado viernes.

Los neutrinos... esos desconocidos "cosos", ciencia en estado puro, que desafiando las velocidades de lucero, traspasaron también la pleura periodística de esta fauna homínida que suma noticias del tres, y multiplica las del dos. Cuestión de rara puesta en este mundo que avanza por la investigación y el trabajo, y que salda por la devoción y el ocio. Rara, rara esta sociedad fallida.

Pero pasa que bajo el aburrido manto complejo de la ciencia, hay paja para los équidos que somos.
Viajar en el tiempo es esa apetitosa brizna alimenticia de fácil digestión. Star Treck y H. G. Welles son fantástico y digerible forraje.

Esa ensoñación fabulosa del viaje temporal -cada quien sabrá para qué- activa el interés de los que somos idiotas de la esencia, y por eso ésta (la noticia) de aquéllos (los Neutrinos). En el fondo, los idiotas que somos evidenciamos que somos víctimas cuando no entendemos nada del mundo tal y como ha sido descubierto. Heridos ignorantes, fruto maduro de la vacía evolución.

Por ello, aunque lo que sean los “cosos” y lo que supongan, interpreten y teoricen los científicos, se desplace -a velocidad de la luz o no- por otros caminos más interesantes y prioritarios para el planeta y la evolución de la humanidad, sólo los viajes en el tiempo y equivalentes, harán publicidad de la ciencia pura. Y seguiremos sin entenderla, porque así de raro gira este mundo en el que el los équidos mandan y exigen su porción de paja a sus dueños verdaderos.

domingo, 12 de junio de 2011

Mi enfermo estado decadente


Desde un tiempo hacia este, se adhiere a mi entendemiento un cosquilleo -dicen que mental- que me aproxima al horizonte -entonces, todavía imaginado-, de un lugar vacío y estéril. Un lugar de abandono virtual, ahora que se rompe la pleura paralela de la realidad. La carente aristrocacia -entendida en el sentido que le daba Ortega- y la campante -a-, casi hasta el astío, masa, aproximan una nueva realización de la mediocridad, el atrevimiento y la desmesura imponderada, que invita a la desesperanza.

Falta la aristocracia intelectual en sí misma, enjundiosa en lo que piensa, metódica en lo que hace, ponderada en lo que ejecuta, objetiva en la comparación, analítica en los problemas, acertada en la gestión... y sabia en su fin... ¡falta!.

La falta del bien escaso, en este caso la virtud, la corrige el sistema con la vertebración de masa en donde debería haber aristocracia, y de ahí que se amalgama la mediocridad hasta la cúspide del sistema. Con otro nombre, pero sin eminencia.

España hoy es masa, no pueblo, acercándose a el peligroso umbral del desmoronamiento.

Porque vi a un partido político (PP), con disposición de gobierno, cuestionar a la más alta instancia judicial del Estado que es el Tribunal Constitucional (TC), lo que es cuestión no ya del Estado de Derecho mismo, pilar intocable -¡pilar!, cimiento, sostén o base- de todo país, estado o nación estable, sino que es cuestión del Estado en sí mismo considerado, por ser la Constitución (TC)- la fuente de su organización, su sangre.

Toda fase posterior, requiere de una anterior. No respetar ahora las decisiones de los jueces, es el comienzo para no cumplirlas luego.

Porque vi a una masa encendida que no respeta ya a la clase política (otro pilar, otra base, otro cimiento) y que además desafía al orden público con manierismo pacifista embaucador y peligroso. Porque el desencanto, que comparto, debe ser -y así va la proclama-, sobre el modo de ejecutar un algo (democracia), y no contra ese algo, como sucede cuando ante las tomas de posesión de los cargos políticos elegidos por el pueblo y respetando las normas, esto es, bajo el amplio paraguas de la legalidad, se suceden los insultos, la agitación, los abucheos e incluso el lanzamiento de objetos sobre los que, con más o menos moralidad, pero respetando la ley, van a ser los representantes del pueblo.

Veo a una masa amante de un amor, desencantada por el trato recibido a ese amor... pero matándolo ella misma -Amorcidio-. Sólo así se entiende la imposición por la violencia (La violencia de iure, no se reduce a la mera acción, y también un determinado comportamiento, incluso pasivo puede -y debe- considerarse violencia), de obligar a que el Estado soporte y consienta bajo la coacción pervertida de la tacha antidemocrática, la realización efectiva de la ilegalidad.

Porque vi el inicio de la agitación más peligrosa de todas y que sólo se da en los Estados fallidos. Desmarcarse de forma continuada contra la labor policial, también en los medios (sobre todo en los medios), enfrentarse sistemáticamente a ella, desafiarla, envilecerla, etc... es debilitar hasta el peligro la única institución -Que la fortuna nos protega de la militar- que garantiza el orden efectivo en un sitio tal en el que el hombre devora a el hombre.

La fragilidad de nuestro Estado decadente, es la debilidad de nuestra estirpe. Falta excelencia. Lo frágil se cuida y se repara, no se agita. La sociedad está enferma y ninguna palabra sana. Ojalá no se precise de aquella nefasta cura que decía Ortega: “... será preciso que sufra en su propia carne las consecuencias de su desviación moral.” y sin embargo, por desgracia, “Así ha acontecido siempre.”

miércoles, 25 de mayo de 2011

Carlos Jean, Filibustería a discreción. -Tiempos Modernos-

¡Mi tiempo! -que me lleva tiempo-, pensante, me adhiere desde hace un par de meses por momentos musicales/económicos que pasan por Carlos Jean. Ferrolano de alcance orondo que, guisando para comérselo, ha desarrollado un concepto muy interesante de “piratería a la inversa” con éxito tal y redundante, que su filibustería pública y legal, se ha quedado, por fama, en anécdota simple, cuando entiendo que debería ser categoría pura.

Carlos Jean, músico y productor gallego de orígen haitiano, es el genial creador de lo que se llama “El Plan B”, proyecto musical de alcance y éxito en las listas de España y que consiste en la remezcla de bases musicales aportadas “de gratis” o “por la cara” por músicos de toda España y de todas las disciplinas (trompetistas, pianistas, guitarristas...).

Su poder de convocatoria se desarrolla a través del programa de TV “El Hormiguero” de Cuatro, plataforma desde donde ha grabado desde voces acoradas (“de Conservatorio” rezaba el anuncio para la selección) a Orquestas completas (También "de Conservatorio", por supuesto) de cuerdas o viento... Grabaciones que en circunstancias normales supondrían un sobrecoste de cierta entidad (pagar el tiempo y trabajo de una orquesta entiendo que no es barato) y que a él le salen completamente gratis, para después utilizar remezclando a su antojo en el estudio y crear estupendos temas que a día de hoy, se mantienen en las listas de éxitos con cierta fuerza de resistencia y a mayor gloria de su creador.

Efectivamente, a poco que uno entienda, recoge con gracia la intención (que además no se esconde, y está expuesto y letrado en el subtítulo del proyecto: “la música no está en crisis, solo hace falta un...” -Plan B-), de hacer música con vocación de ser pirateada... ¡pirateándola antes!. Es decir, el productor que advierte que los anónimos no pagan su trabajo, en buen sentido decide... ¡no pagar el trabajo de los anónimos!, de modo tal, que obtiene músicos a voluntad y con ganas de “sonar”, sin sobrecostes de producción ¡y con toda la publicidad disponible!.

Con todo ello, la rueda de la fortuna acompaña también de modo evidente al programa de tv mencionado, que se retroalimenta con el espectáculo del proceso creativo mismo, quemando minutos de televisión en directo con un entretenimiento musical nunca visto.

Y lo mejor es que “las cuentas salen” en todas las variables de la fórmula:
1.- Productor -que ahorra costes-
2.- Músicos anónimos -Que suenan en las listas y amplían currículum-
3.- Televisión -Que minutea espectáculo en “prime time”-.

Decía entonces que pasa Carlos Jean adherido a mi tiempo pensante, porque aparentemente ha encontrado un Plan B que parece funcionar con la música. Un modo de entender el “status quo” de las artes como mercancía que no debe despreciarse y que en todo caso es un enjundioso intento de revitalización.

¡Gallego tenía que ser!


viernes, 20 de mayo de 2011

Informal alboroto contra Leviathan. (lacónica puesta)



Tienen razón. ¡Claro!. Los que sean, que no son todos, tienen razón. En su propuesta se amalgaman el desencanto, la utopía y la acción. Y comparto la esencia de la agitación, sin nombres mercantilistas y sin adherirme a recalcitrantes fonemas dictados intencionalmente (no tengo duda alguna) para perdurar por los siglos de los siglos. Son pautas que de viejas gastan.

Democracia real, o pura a cambio de la democracia esencial (o superficial) que tenemos es una permuta con nadie pero preciosa. Me gusta y comparto la “esencia” con entusiasmo.

Es evidente que el estado de las cosas políticas, su engranaje pervertido, el rodamiento sistemático que lleva, con privilegios injustos de base, sin división de poderes, con acotamientos y sin verdadera elección de representantes, merece cuando menos un golpe en la mesa de “Leviathan” y una puesta en grito, cívica, de los que somos y estamos.

Sin embargo recelo bastante o incluso mucho de los acontecimientos tal y como los conocemos.

Recelo del oportunismo con que se ejecuta el mensaje. Recelo por su evidente (evidente) politización voluntaria y elaborada (elaborada). Recelo porque no nace -entiendo-, espontánea. Recelo porque hay mucha masa sin ideas camuflada. Recelo porque la siento malintencionada, pervertidora y abstracta... Abstracción “manifiesta” en su “manifiesto”.


Recelo... y sin embargo, comparto. Recelo porque ahora hay masa, y esta nunca selecciona. Comparto porque... ¡caramba!, en el fondo tienen razón...

 ... los que sean...

viernes, 6 de mayo de 2011

Formal alboroto. Bildu según el Tribunal Constitucional


Finalmente Bildu (Sortu o Batasuna), tras un necesariamente corto proceso (para lo retorcido que normalmente es el camino que del quebranto subjetivo guía hacia la justicia), concurrirá con sus listas (254) como partido eleccionable en la inminentes elecciones municipales.

Esta “La Noticia”, que es lo mismo que decir “La Sentencia”, se aguanta o no según se mire, porque plurales son los modos de acercarse a ella, y razones no faltan a ninguno de ellos. Efectivamente la cuestión decisoria era bien dificil porque, como todo lo que lleva cariz político, lo estrictamente jurídico de algún modo acaba desdibujándose necesariamente.

En este sentido, y es lección que se enseña -y normalmente se aprende- en primero de carrera de Derecho, nuestro sistema de garantía para la protección de los derechos, está estructurado siguiendo un esquema de jerarquía en cuya cúspide se hayan el Tribunal Supremo (TS), y en últimísimo término, el Tribunal Constitucional (TC)


Ambas cimas, -si bien el TC es la última y no siempre accesible-, se mantienen en diferente naturaleza


Decía que desde primer curso de la carrera de Derecho queda perfilada una idea absoluta e intocable. El TS es órgano de Justicia de naturaleza eminentemente jurídica (miembros elegidos por el Consejo General del Poder Judicial), mientras que el TC (12 miembros, de los cuales 8 son elegidos directamente por las cámaras -normalmente mediante pactos-, 2 directamente por el Gobierno, y sólo 2 por el Consejo General del Poder Judicial) es órgano de naturaleza jurídico-política.

Desde esta vertiente de razones o estrategias políticas, quizás se pueda entender mejor la decisión final de un TC condicionado más por la premura de una realidad política en contínuo cambio estratégico que por la quietud de la justicia jurídica pura. Una dificil decisión (6 votos a favor y 5 en contra) que se enfrenta directamente a la fallada en su día y en sentido contrario  por el TS.

Por otro lado, en este asunto adquiere también importante relevancia (social, no jurídica) la opinión general de una sociedad harta de la falsedad histórica con la que este tipo de partidos, sombra evidente de un grupo terrorista, se han “paseado” con sorna por nuestra democracia. Es por tanto entendible una opinión social generalizada en contra de la tomada por el TC.

Sin embargo, más entendible, y esto es lo importante, es que nuestros órganos de decisión no tengan en cuenta a la hora de juzgar -por lo evidente de su arbitrariedad nada garantista-, las valoraciones generales que una sociedad tenga sobre aquello sometido a decisión judicial (incluyendo en este caso, la valoración conjunta que merecen los miembros de ese partido). Los jueces han de juzgar según la ley. Esto es intangible.

En definitiva, creo que a día de hoy es imposible conocer las intenciones finales de Bildu, y por tanto, es tan imposible juzgar el acierto o el error posible del TC, que sólo el tiempo, como siempre, determinará.





Es fácil ser bueno, lo dificil es ser justo.


miércoles, 4 de mayo de 2011

José Mourinho -magistral engaño público-


Con todo este montón de fútbol infutbolado ya en el recuerdo -cortinero discurso de autoprotección construído magistralmente-, podemos decir que el Sr. José Mourinho, entrenador del Real Madrid, apoyado en tres pilares fundamentales (afición, empresa, prensa), y uno accesorio (hechos reales), ha dado un lección absoluta de populismo y demagogia aplicada al deporte que ha acabado, como tantas veces en la historia, erigiendo a un líder indiscutible, gurú salvador y guía iluminado.

Y no es que el Sr. Mourinho no tenga lo que hay que tener, que lo tiene, de sabiduría, estrategia y excelencia en el conocimiento de la técnica del fútbol (básica esencia del entrenador de fútbol y que, cómo otros gurús que también puedan ser aplicados gestores en lo suyo, no le falta al bueno de José), pero lo que ahora me ocupa es lo otro, la vida externa de la esencia, lo accesorio del envoltorio convertido en fundamental, el caldo de cultivo, el medio en que se desenvuelve el paladín y que ha hecho de Mourinho, todo un cegador de masas, un mesías moderno al que seguir y creer.

Mourinho, a través de una estrategia estupendamente diseñada y ciertamente meritoria, ha utilizado los hechos reales (que se han convertido en accesorios) engrandado épicamente su victoria en la Copa del Rey, y ha escondido tergiversado y manipulado sus derrotas (la Liga queda muy lejos y ha sido eliminado de la Champions League... ¡precisamente por el mounstruo al que vino a derrotar!) de modo tal, que ha conseguido que todo el mundo señale y culpabilice sus derrotas en otro lado distinto de donde está Él, primero orientando hacia el supuesto “teatro” de los jugadores rivales (que contrarestaban con cierta pantomima, cierto -pero nada nuevo bajo el sol del fútbol-, la dureza extrema de las entradas con que habían sido concienciados los jugadores rivales) y luego a los árbitros que, desde el comienzo de temporada, (amén de otros factores como la crítica de alineaciones rivales) siempre han centrado su demagoga autodefensa.

Pero decía que esto ha sido posible con el apoyo de tres pilares fundamentales.

1.- Afición: Es evidente que los más radicales siempre encontrarán excusas. No me refiero ahora a este grupo, sino al aficionado normalmente más ponderado y que encuentra en el discurso del gurú amigo, un argumento meridianamente razonado contra el enemigo. Hablar mal de tu enemigo, de quien te cae mal, siempre despierta atención y adherencia en el oyente, que predispone siempre su creencia, porque parte de la base de una subjetividad irracional (como es el “ser” de un equipo). Un argumento suavemente razonable le sirve entonces a la afición para canalizar la fustración de la derrota ante el eterno rival. Un odio al enemigo en conjunción con un argumento meridianamente argumentable, es suficiente para que la afición repita tu mandamiento. Mourinho se apoya pues en el pilar de la subjetividad de su afición.

2.- Empresa: El Real Madrid es una empresa. Busca rentabilidad (títulos), de modo que cuando su resultado final no satisface las expectativas, debe justificar su gestión ante los socios. Sucede entonces que la empresa cae en la cuenta del discurso (del gurú que camufla su fracaso) que apunta hacia afuera y que medio convence a los socios. No hace falta utilizar más inteligencia que la media para percatarse de hacia dónde debe discursar la empresa, que de este modo -con los socios orientados hacia un mensaje que apunta a que los resultados son producto de factores externos, y no de la mala gestión- no tiene ni que justificar sus malos resultados finales con autocrítica. El sueño de cualquier director empresarial!. El discurso de la directiva entonces es evidente. Los factores externos son los que provocaron estos malos resultados. Conclusión, la afición, al escuchar a sus dirigentes, se convence todavía más. Mourinho pues, se apoya también en el pilar de la autoprotección de la Empresa.

3.- Prensa: La prensa es empresa también. La empresa busca rentabilidad ¡siempre!. En este sentido, es cuestión demostrable, que los hábitos de los lectores tienden a comprar aquel periódico que le reafirma en sus ideas. Por ello, una vez instaurada y reafirmada una “idea” (teatro, persecución arbitral) en el aficionado, y conociendo que más de la mitad de este país es del Real Madrid, es evidente que el “eco” favorable del mensaje del gurú está garantizado. Mourinho se apoya también en este tercer pilar que es el capitalismo puro.

En toda esta tramposa puesta en escena, es evidente que los hechos reales pierden su importancia sustancial y pasan a relativizarse cediendo terreno ante el discurso falsario y perturbador del Sr. José Mourinho, que obvia lo esencial y vilmente resalta lo perjudicial, y donde, y esto es lo realmente importante al fin, convierte los “sueños de ganancia” (concepto de la jurisprudencia del Tribunal Supremo que se aplica a los hipotéticos beneficios o imaginarios sueños de fortuna (...) vaguedades e incertidumbres propias de los conceptos imaginarios), en “lucro cesante” (perdida efectiva y demostrable), y todo ello con el apoyo y sostén de sus tres pilares fundamentales.

Y paso a analizar esto:

Hecho real: Expulsión POSIBLEMENTE injusta de Pepe, jugador del Real Madrid, en el partido de ida.

- Lucro cesante: Con once se habría atacado y defendido en condiciones de igualdad, mientras que con diez o se ataca o se defiende en condiciones de desigualdad (ojo!, una cosa -atacar o defender- u otra!, no las dos!, cualquiera que sepa algo de fútbol lo entiende).
- Sueños de ganancia: El Barcelona no hubiera marcado ningún gol y el partido hubiera acabado 0-0.

Hecho real: Gol de Higuaín POSIBLEMENTE mal anulado en el partido de vuelta que ponía al Real Madrid con 0-1 en la segunda parte.

- Lucro cesante: Con ese gol el Real Madrid únicamente tendría la necesidad de marcar otro gol más para EMPATAR la eliminatoria.
- Sueños de ganancia: Con ese gol, el Real Madrid hubiera pasado la eliminatoria, porque el Barcelona se hubiera puesto nervioso, y habría marcado al menos dos goles más.

En definitiva, todo este gran engaño, lo ha construido magistralmente el Señor Mourinho, que con ello, ha sabido, en primer lugar; mantener su puesto de trabajo, en segundo lugar; mantener su prestigio como entrenador ganador, y en tercer lugar; desprestigiar las victorias ajenas.

Todo líder, gurú, guía que se autoerige en superior (y la historia ofrece muchos y lamentables ejemplos de esto), detesta sobre todas las cosas y hasta el límite de la vileza, que lo derroten.

Lo siento, pero únicamente de este modo puedo entender toda esta tormenta de malsana e interesada tergiversación de la normalidad deportiva.

lunes, 14 de febrero de 2011

Chad. La alteración de un sueño.

En el estremecido subconsciente, una palabra entendía repetida: Chad. Chad. Chad. Como un sinfín eterno.

Y sin dormir ni despertar, en el limbo desvanecido por la penumbra, sin dominio en la forma ni en el modo en que a mí regresaba, repetía en mi adentro entusiasmado, Chad. Chad. Chad.

Y cuando me hube en pie erguido, ya amanecido por el tiempo, solazado y despierto, otra vez me retumbaba en los adentros Chad. Chad. Chad.

Y en esta nueva dimensión de perversa artimaña sobrehumana, de naturaleza inconclusa y etérea, me hallo en asombro extraviado... Sin derrotero que sacie el desorden.

Y me refugio en lo cotidiano con las señas reconocibles del paso... pero vuelve tenue, Chad. Chad. Chad.

Y no rehuyo del reclamo. Sereno el flujo y lo entiendo entonces incitado a la conciencia del lugar.

Y me detengo un instante en la conclusión, rehago mi sosiego y acompasado por la razón en-vuelta, me satisfago en... Chad (Chad. Chad).

Y en lo insustancial de mi búsqueda no concluyo nada que abonance mi realidad.

Tan sólo Chad. Chad. Chad. Como un sinfín eterno...

Nota: Incisiones.